La mercadotecnia del siglo XX tuvo varios inventos geniales, pero tuvo otros muy perversos, en este caso, uno de los peores es el famoso ingreso residual, esta estrategia de ventas reside en un simple factor y engaño: “Tú vas a ganar mucho dinero, es más, vas a recibir hasta millones por no hacer nada”, veamos la forma de cómo se organiza.

Una empresa que tiene un producto que por algún motivo no puede ser comercializado de forma abierta en un supermercado o mediante el sistema de franquicias o mediante la realización de inversiones en sucursales, entonces decide realizar la distribución y comercialización de sus productos mediante el sistema de redes, este sistema de venta consiste en que una persona aporta una cantidad de dinero para recibir una cierta cantidad de producto, este producto preferentemente ellos lo pueden usar y según sea el caso, también lo pueden vender, aquí entra lo más importante, más que vender el producto, la función de esta persona consiste en atraer a otros inversionistas, esta atracción se realiza mediante la recompensa de que mientras más gente se atraiga para invertir y mientras esta gente compre y a su vez, distribuya el producto, este sujeto va a recibir cantidades porcentuales de dinero las cuales se incrementan prácticamente de manera geométrica y no aritmética,  a esta forma de comisión en cascada se le llama elegantemente Ingreso Residual, algunas marcas llegan a prometer que el ingreso residual no solamente va a ser sobre las personas que atraigas, sino también sobre las personas que ellas atraigan y así sucesivamente, en ocasiones hasta el quinto nivel.

Formas y nombres para comercializar hay muchos, desde las famosas y quemadas Pirámides, las cuales fueron prohibidas debido a que no había un producto comercial que justificara la entrega de dinero, hasta las más sofisticadas las cuales te prometen viajes, casas y autos.

Recuerdo que en una investigación de mercado, me encontré con una marca que te prometía que si cumplías y te esforzabas te “ponía al volante de un auto europeo”, alguien del grupo preguntó si había gente que ya había ganado ese auto, a lo cual, 4 personas levantaron la mano para afirmar que ellos ya se lo habían ganado, otra persona preguntó cuánto tiempo les llevó ganarlo y ellos mencionaron que entre 4 a 6 meses, lo peor vino cuando alguien preguntó si en ese momento ya estaban manejando el famoso auto, fue en ese momento cuando todos comenzaron a tartamudear y a justificar la problemática que existía, motivo por el cual, el famoso auto después de varios meses de haberlo ganado, todavía no llegaba a sus manos, caso peor, ellos te prometían elegantemente “ponerte al volante de un auto europeo”, sin embargo, jamás se mencionó que dicho auto siempre sería propiedad de la empresa y que la única forma de conservarlo era seguir conservando el nivel de ventas o incrementándolo, en pocas palabras, te cambiaban espejitos a cambio de dinero.

 

 

 

 

En este escenario hay que analizar dos puntos importantes, el primero es que dichos productos, generalmente no cumplen las normas de higiene o calidad exigidas por las autoridades gubernamentales, de ahí que los suplementos vitamínicos maravillosos que curan prácticamente todo, tienen una leyenda que dice “Este producto  no es un medicamento, su consumo es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo consume” exonerándose así de cualquier responsabilidad legal.

El segundo punto para evaluar es que en este tipo de esquemas, generalmente las personas que comienzan la red, son los que reciben los beneficios y conforme se va avanzando en niveles, la probabilidad de que los nuevos inversionistas reciban los millones de pesos, cada vez se va diluyendo más debido al simple comportamiento de mercado de producto, el cual, ingresa en una línea de rendimiento decreciente y el desplazamiento así como la oportunidad de encontrar inversionistas nuevos cada vez va siendo más difícil, acabando los inversionistas por perder su interés en el negocio y también pierden su dinero.

En el sistema de franquicias esto no sucede, a no ser que una persona adquiera una Franquicia Maestra o un Master Franchise, nadie gana por ingresos residuales, esto te coloca en una situación en donde por un lado, el inversionista está invirtiendo con seguridad, participando en un negocio real, legal y  registrado, por otra parte, los ingresos del inversionista no dependen de la voluntad de trabajar de un tercero que en muchos casos ni se conoce, en las franquicias cada persona conoce a ciencia cierta el desarrollo de su tienda, su comportamiento y las acciones que debe seguir para hacer más grande su capital, todo, dependiendo de su propio trabajo y de su propia responsabilidad.