Para muchos el éxito no solamente se puede medir en cuestión económica, también existe el éxito familiar, en el amor, en la satisfacción profesional, etc. Hablar de éxito es relativo porque todo depende desde cuál punto de vista lo estemos evaluando, sin embargo, hay una cuestión clara e innegable, todos asistimos a la primaria, secundaria y a otros estudios, de acuerdo a las posibilidades económicas y culturales en que se encontraba nuestra familia durante aquellos años, todo para tener éxito económico.

En aquel ir y venir de la escuela, ya sea en primaria o en universidad, pasamos por inviernos con hielo, nieve o por lo menos con mucho frio, lluvias, granizadas, calor, y otras inclemencias del clima, cumplimos dentro de lo posible con las tareas, trabajos, investigaciones, exámenes, etc. Todo lo necesario para poder pasar esas materias que cada día, nos daban más cultura y nos hacían mejores personas, más preparadas y con las bases necesarias para enfrentar nuestra vida adulta.

Desde antes, nuestros padres nos cuidaron y guiaron desde bebés con el único fin de que fuéramos felices, que triunfáramos, sin embargo, algo ocurrió en el camino, muchos renunciaron al éxito económico, justificaciones se pueden mencionar muchas, que la familia no tuvo dinero, que el país está en crisis, que los políticos roban y así un sinfín de excusas, sin embargo solamente hay una razón verdadera, renunciaste al éxito económico por comodidad y conformidad.

Ninguno de nosotros es responsable de dónde venimos, pero todos somos los únicos responsables del destino que le damos a nuestra vida, entonces, si durante muchos años nos estuvimos preparando o trabajando para tener éxito económico, ¿cómo se justifica que una persona renuncie a sus sueños y pierdan su vida detrás de un escritorio, esperando el día de su jubilación y posteriormente su muerte?

Peor caso es cuando una persona renuncia a sus sueños personales y dedica su vida a crear los sueños económicos de otras personas a cambio de un sueldo.

¿Acaso para eso se sacrificaron tú y tus padres desde que eras bebé?

No podemos culpar a la Iglesia, al gobierno, a nuestros padres o a la economía, si tu deseo es vivir como lo soñaste, es tiempo de empezar ahora, NO RENUNCIES A TUS SUEÑOS, inicia tu propio negocio, no importa si es un negocio muy modesto, lo que es importante es empezar el camino del éxito económico, no te inventes excusas del porqué no estás en esa ruta, en este caso, las franquicias te ofrecen un camino seguro, solamente falta tu voluntad, vale la pena al menos intentarlo, recuerda que lo único seguro de un trabajo “seguro” es que un día te van a despedir por cualquier motivo y difícilmente una pensión o jubilación te va a alcanzar para tus gastos.